Narra Blas.
Llegamos a la habitación y saco la tarjeta. Abrí la puerta y la deje pasar.
María: Gracias.
Cerré la puerta y todo estaba ordenado. Se notaba que habían en ido las de limpieza. Pero había algo en el suelo que hizo que María patinase y cayese.
Blas: Cari estas bien?
María: Si!
Se levantó y iba con dolor de tobillo.
Blas: Te duele el tobillo?
María: Si, pero no es nada.
La cogí en brazos para que no forzara el tobillo y la puse en la cama. En ese momento la empece a besar.
María: Has...visto que...era...eso?
Me dijo mientras le besaba sus labios perfectos.
Blas: No! Voy a cogerlo.
Me levantó y voy donde a patinado y había una carta. Voy con María y la abro. Por lo que vemos es que es de Teresa.
María: Pero esta chica no dejara nuca en paz a Dani y a Ari?
Blas: Tenemos que pensar algo.
María: Ya se que hacer.
Blas: Que rápida que es mi niña.
Le vuelvo a besar y así durante un rato.
María: Se lo decimos ahora o no?
Blas: Mejor mañana cuando nos veamos.
María: Como sabrá que uno de vosotros estaría aquí?
Blas: Nose. Pero paso de saberlo.
María: Teresa esta loca.
Blas: Pongo la carta aquí y nos tenemos que acordar.
La pongo sobre la mesita y voy hacia ella. La empiezo a besar y acariciarla.
María: Mi vida siento cortarte el rollo pero me voy a cambiar que tengo sueño.
Blas: No pasa nada.
Se levantó y intento ponerse de pie. Lo consiguió pero iba coja. Se cambió en el baño y luego salió y vino hacia aquí.
María: Aii. Ahora me ha dolido más.
Blas: Ten cuidado.
La cogí otra vez y la tire suavemente. La acaricié y le di un beso de buenas noches. Cerré las lunes y solo pensaba en lo felices que se pondrán las chicas en la sorpresa de dentro de un par de días. Al final me entro sueño y me dormí.
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